viernes, 11 de marzo de 2016

COYWOLF: MEJOR QUE LA SUMA DE SUS PARTES


Actualmente, los lobos se están enfrentando a una escasez de compañeros sexuales. Los biólogos consideran que han sido problemas de este tipo los que han favorecido la disminución de las poblaciones de lobos en el sur de Ontario lo que hizo que, hace un siglo o dos, aumentara ampliamente la cría de perros y coyotes. La deforestación para pastos, junto con la deliberada persecución que sufren los lobos de la mano del hombre, le ponían las cosas difíciles a la especie. Esa misma tala de bosques, sin embargo, es la que ha permitido la difusión de los coyotes por zonas que antes eran territorio exclusivo de lobos, y, además, han traído a los perros que acompañan a los ganaderos.


El cruce entre especies animales normalmente genera descendientes menos fuertes que sus padres, si consiguen sobrevivir. Pero la combinación entre lobo, coyote y ADN de perro resultado de esa necesidad reproductiva ha generado expectación. La consecuencia ha sido el nacimiento de un cada vez mayor número de nuevos animales que están extendiéndose por toda la parte oriental de América del Norte. Algunos han llamado a esta nueva especie coyote oriental, otros le han atribuido el nombre de “coywolf”. Se llame como se llame, Roland Kays de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Raleigh, estima que ya se habla de este nuevo animal en millones.

La mezcla de genes que ha creado el coywolf ha sido más rápida, penetrante y transformacional que cualquiera vista hasta ahora. Javier Monzón, quien ha trabajado recientemente en la Universidad de Stony Brook de Nueva York ha estudiado el material genético de 437 de esos animales que están repartidos en diez estados de la parte nororiental aparte de Ontario. El resultado de su trabajo ha concluido que, aunque el ADN que predomina es el del coyote, el 10% del material genético proviene del perro y un cuarto del lobo. 

El ADN de lobos y perros, estos últimos probablemente provengan de dobermans y pastores alemanes, acarrea grandes ventajas, dice el Dr. Kays. En 25kg o más, muchos coywolves tienen el doble de peso que los coyotes puros. Con mandíbulas más grandes, más músculo y piernas más rápidas, un coywolf solo puede cazar pequeños ciervos, mientras que un grupo de ellos pueden matar a un alce. A los coyotes no les gusta cazar en bosques, mientras que los lobos lo prefieren. 

-La mezcla de genes ha dado lugar a un animal hábil cazando presas en terrenos abiertos y áreas densamente pobladas por árboles, dice el Dr Kays. Y también sus crías obtienen estas capacidades de sus ancestros. La primera parte de su aullido recuerda al del lobo, pero después cambia a uno mucho más similar al del coyote.

El animal ha abarcado todo el noreste americano, incluidas áreas urbanas, en una década y continúa esa expansión hacia el sudeste con la llegada hace medio siglo de coywolves. Los coyotes de pura raza nunca lograron establecerse al este de las praderas, y los lobos fueron objeto de persecución en los bosques del este hace mucho tiempo. Pero combinando su ADN, los dos han dado lugar a un animal que es capaz de difundirse en un territorio vasto e inhabitable. De hecho, los coywolves viven incluso en las grandes ciudades como Boston, Washington y Nueva York. Según Chris Nagy, del Proyecto Gotham Coyote, que los estudia en Nueva York, en la gran manzana ya viven cerca de 20, y el número va en aumento.

Algunos relacionan esta adaptabilidad al estilo de vida de la ciudad con la parte del ADN que les viene de los perros, lo que les haría más tolerantes a la gente y a los ruidos, quizás contrarrestando el material genético de los lobos. Además, la mezcla ha ayudado a los coywolves a urbanizarse de otra forma también: ampliando su dieta. Tener gustos versátiles es muy útil para la vida en la ciudad. Los coywolves pueden comer calabazas, sandías y otros productos de jardín, pero también pueden comer roedores y pequeños mamíferos. Muchos jardines y parques están despejados de maleza, por lo que la captura de ardillas y animales domésticos se hace más fácil. Gracias a esta capacidad, un coywolf urbano necesita ocupar solo la mitad del territorio que tendría que ocupar en el campo. Para sobrevivir, además, se han ajustado a una vida nocturna y se han aprendido el código de circulación, mirando hacia los dos lados antes de cruzar.

Se está debatiendo si el coywolf es realmente una especie distinta. Jonathan  Way, que trabaja en el Servicio del Parque Nacional de Massachusetts, piensa que es morfológica y genéticamente diferentes a sus ancestros, lo que sirve para clasificarlo como otra especie, pero otros no están de acuerdo. Una definición común para una especie es que es una población que no se cruza con los de afuera. Como los coywolves continúan relacionándose con lobos y perros, este argumento justificaría que no son una nueva especie. Pero dada la forma en la que los coywolves aparecieron, esa definición significaría que lobos y coyotes no deben considerarse como especies, entrando también en el debate de si los perros domésticos son una especie propia o simplemente una forma aberrante del lobo.


En realidad, el término especie es un concepto inventado por los seres humanos y, como se demuestra con este argumento, no resulta un concepto claro. Sin embargo, el coywolf demuestra que la evolución no es un simple proceso de ramificación de especies como se ha mostrado en los libros de texto. De hecho, la investigación genética reciente ha descubierto que incluso el Homo Sapiens es en parte un producto de la hibridación, es decir, los europeos modernos llevamos genes de neardentales, y los asiáticos orientales modernos los genes de un tipo recién reconocido del hombre primitivo llamado Denisovans. No se sabe exactamente cómo sucedió pero, tal vez, como los lobos en el sur de Ontario, fuese la única manera de que algunos de los primeros pobladores pudieran conseguir una cita.