jueves, 7 de abril de 2016

LA REVOLUCIÓN ARCOIRIS



Los animales vertebrados, incluido el ser humano, cambian constantemente su piel produciendo nuevas capas a medida que sus células se van desprendiendo de la superficie. Entender este proceso de regeneración puede ayudar al tratamiento de enfermedades cutáneas y otros daños como quemaduras. Un grupo de investigadores liderados por Kennet Poss, de la Duke University Medical Centre, en Carolina del Norte, ha anunciado una nueva técnica colorida que nos ayudará a comprender este proceso. La han bautizado como “skinbow”.


Los “Skinbows” son, a su vez, una adaptación de la técnica “brainbow”, inventada hace casi una década y que consiste en etiquetar las distintas células nerviosas con colores. La tecnología brainbow permite que con el microscopio adecuado puedan trazarse las conexiones que hacen las células nerviosas en el cerebro de, por ejemplo, un ratón.

El Doctor Poss no se basa en un mamífero, sino en un pez: el pez cebra. Esta especie ya ha sido utilizada en el estudio de la embriología, siendo por tanto bien conocido. La ingeniería genética sirve para crear líneas de animales cuyos genomas contengan múltiples copias de genes para proteínas que brillan bajo luz ultravioleta. Estos genes se controlan por cambios en el ADN que se activan únicamente en el tipo de tejido apropiado, el cerebro para los brainbows o la piel en el caso de los skinbows. Respecto a estos últimos, algunas proteínas se tornan rojas, otras en verde y otras en azul.

Para crear diferentes tonalidades de estos tres colores, los animales son puestos bajo una técnica llamada “recombinación específica del sitio”, con la cual los genes de proteína fluorescente se vuelven susceptibles. Las células afectadas, y sus descendientes, se vuelven rojas, verdes o azules en diferentes tonalidades.

Por el momento el Doctor Poss calcula que sus microscopios pueden distinguir entre 70 y 80 tonalidades, con los cuales se ha podido observar una de las regeneraciones cutáneas más detalladas. Además, a diferencia de la tecnología brainbow, que requiere la muerte del animal para su observación, la skinbow es observable desde fuera. El proceso de regeneración puede observarse durante cierto tiempo.

Los investigadores pueden, por ejemplo, observar con detalle cómo un pez responde al daño. Cuando hubo que amputar una aleta a causa de un ataque, pudieron rastrear las células que se movían al lugar dañado para ayudar a su reparación. Además, también pudieron observar nuevas células escalando desde capas más profundas de la piel para ocupar el lugar de las que se habían movido a la zona afectada. De dos a tres semanas después, la aleta se había regenerado por completo.


El siguiente paso será el examinar cómo responde la piel del pez a las enfermedades y ver qué medicamentos pueden tratarlas. La tecnología será capaz de extenderse a otras especies, incluidos los mamíferos.